lunes, 20 de enero de 2014

Los libros prohibidos

A lo largo de la historia mundial, hubo libros prohibidos por motivos religiosos o políticos. Se calcula que son alrededor de tres mil los títulos que alguna vez fueron censurados, coartando así la libertad de expresión, pero  a la vez, haciendo que la pasión por leerlos fuera mayor. Los humanos somos así, mientras más prohibido, más atracción nos genera el hecho de conseguirlo de alguna forma, de tenerlo, de leerlo, de comentarlo entre susurros. Por eso, creo que a más de un autor le conviene que su libro sea censurado, ya que eso le dispara las ventas y le da un carácter “especial”.
Aquí un pequeño listado de los libros prohibidos alguna vez.


Las mil y una noches



Su lectura está prohibida en Egipto desde hace mucho tiempo, ya que se considera que tiene pasajes obcenos que atacan la moral y las “beunas costumbres”.

El Capital (Karl Marx)

Tengo conocimiento  que fue prohibido en Argentina, pero seguramente en muchísimas partes más, tanto por los gobiernos como por la Iglesia, por razones obvias, está claro.

El Código Da Vinci (Dan Brown)

Curiosamente, la Iglesia no lo prohibió, pero sí está censurado en países con predominancia musulmana. ¿El motivo? Ataca al catolicismo.

El Principito (Antoine de Saint-Exupéry)

Prohibido por la dictadura militar argentina de las décadas ’70-‘80, por fomentar en los niños ideales de libertad.


El Anatomista (Federico Andahazi)

El libro trata sobre un médico que descubre que las mujeres tenemos clítoris. Fue prohibido en Argentina justamente por su carácter sexual y por la mención explícita de partes del cuerpo.


Harry Potter y la piedra filosofal (J.K. Rowling)

Sí, Harry Potter está prohibido en Arabia Saudita por incitar a los niños a la brujería.



 El origen de las especies (Charles Darwin)

Vamos a decirlo, este es un clásico libro censurado. Su teoría sobre la evolución del hombre a partir de primates escandalizó a la Iglesia.



La Odisea (Homero)

Fue prohibida por el emperador romano Calígula ya que creaba sentimientos de libertad.





Justine (Marqués de Sade)

Otro clásico prohibido por el contenido sexual explícito y las formas vejatorias que describía.



Los versos satánicos (Salman Rushle)


Prohibido tanto por la Iglesia Católica como por la musulmana ya que ataca a ambas (principalmente a la musulmana con declaraciones y difamaciones contra Mahoma)


Trópico de Cáncer (Henry Miller)

Provocativo, el libro de Miller fue, como tantos otros,  presa de la censura por su contenido sexual.



Esta es una pequeña lista, faltan muchos otros, pero sabemos que la mayoría fueron censurados por dos tópicos: sexualidad y críticas a la Iglesia. Cabe destacar que quienes se encargaban de censurarlos no eran simples ignorantes (los habría, seguro) pero gran parte de ellos eran personas importantes de la cultura, como diríamos, “con mucho mundo”. ¿Por qué se llega a ser un censor? Misterio. Lo que sabemos es que, por más que nos impidan leer, siempre saldremos ganando.







viernes, 17 de enero de 2014

Un poco de música griega

¿Hace cuánto no le damos a nuestros oídos una dosis de música "extraña"? ¿Hace cuánto los tenemos acostumbrados a lo mismo de siemrpe? O peor aún, ¿hace cuánto que no les damos música? Sepan ustedes que, un par de oídos sin música, se atrofia, se queda ahí, sólo para escuchar los ruido de la calle.
De pura casualidad, escuché en un programa de radio (que también enganchaba por casualidad) una musiquta muy particular. Resultó ser música griega, de un grupo de violinistas griegos, Kronos Quartet. El tema en cuestión se llama Misirlou Twist, por lo que encontré y leí, es un tema tradicional, reversionado por este grupo. Vamos, regálenle a sus oídos un poquito de música.




miércoles, 15 de enero de 2014

Confesiones de una naranja

Hola, soy tu naranja. Me has comprado en la verdulería del “bolita”, como solés llamar al boliviano que trabaja todo el día juntando fruta y vendiéndola. Yo estaba ahí, en ese cajón. Hacía calor. Un perro  me abanicaba con su cola peluda, pero después se fue detrás del carnicero. Y llegaste vos. Dijiste “Deme un kilo de naranjas” y el verdulero se acercó al cajón, agarró a unas cuantas de mis hermanas y a mí. Podría haberme dejado, no me llevo bien con mis hermanas, son muy engreídas, se creen las mejores naranjas desde que estábamos en el naranjo de Tucumán. Porque soy una naranja tucumana, ¿sabías? No, qué vas a saber. Bué, la cuestión es que me agarraron a mi también, me metieron en la misma bolsa que a mis hermanas y nos pesaron. Un kilo justito, mirá qué calidad. Después me paseaste por la vereda, compraste pollo, pobre pollo, compraste algo en la farmacia, te pesaste y te quejaste porque subiste unos kilos, y bué, qué se le va a hacer, fin de año te hace engordar, o eso escuché por ahí. Después llegamos, linda casa la tuya, un primor de cocina. Nos acomodaste en una frutera y nos expusiste, orgulloso en la mesa, como si fuéramos la gran atracción. Mis hermanas estaban locas de contentas, el estrellato con el que tanto soñaban, al igual que las primas, esas que un chico agarró para hacer malabares en la esquina, terminan mareadas ero todos las ven y encima pagan. Mirá, incluso nos lustraste, ¿viste qué brillo? Nunca me hubiera imaginado, allá en mi planta de Tucumán, que después del viaje que me tuve que comer, con esa acalor, en ese camión, el camión se rompió, después esa bajada violenta en el mercado central, después otra vez al camión hasta la verdulería, ah…insoportable. Como te decía, nunca me hubiera imaginado, que iba a terminar acá. Já, qué lujo.
Ahora veo que me has obsequiado algo lindo, te comiste a mis hermanas. ¿Qué, te sorprendés? Yo lo sé todo, te las comiste, pero mirá, ni me molesta porque ya te digo, eran unas pesadas. Me siento bien, cómoda, reinando en tu frutera.

No pensarás comerme, ¿no? ¡Soy tu naranja! Recordá que sabés mucho de mí, pero que yo también sé mucho de vos, como las miraditas a la mucama cuando tu mujer anda cerca. ¿Que si es un chantaje? Totalmente, soy una naranja, pero no soy tonta. ¿A que ahora no te animás a comerme?

martes, 14 de enero de 2014

1017 cuentos, que se dice pronto.

¡Hola a quienes tengan la osadía de pasarse por este blog! Estuve un tiempo ausente, pero eso no significa que no esté leyendo. Leer leo siempre, cosas buenas y cosas mas o menos, pero leo. 
De casualidad, en un Twitter de vaya a saberse quién, encontré un RT de alguien. Soy curiosa, entré al perfil de ese "alguien" y leyendo lo que tenía por ahí escrito,. me enteré que tiene un blog de cuentos. Ojo, no cuantos cualquieras, son 1017, la cantidad de seguidores que tenía en su Twitter: un cuento para cada seguidor. El resultado es bellísimo, son cuentos cortitos, hiper fáciles de leer, pero de esos que te dejan pensando. Para los curiosos que deseen leerlos (yo aún no he llegado al cuento número 1017, a ver si ustedes sí) les dejo la dirección del blog. Su autor es Alberto Ramos.

Sobre Girondo

Un comentario en la entrada sobre el libro Espantapájaros, de Oliverio Girondo, me informaba que el enlace para descargar el libro está vencido,. Busqué y encontré otro, donde se lo puede leer en línea o descargarlo.


http://es.scribd.com/doc/6749477/Girondo-EspantapAjaros

lunes, 13 de enero de 2014

Hola mundo!

Hola a todos! Creé esta página para escribir cuentos, reflexiones, consejos (?) y demás cosas, espero que les guste.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Crónicas Marcianas - Ray Bradbury

Era una aburrida clase de Teorías de la Historia, en una pequeña aula donde hacía mucho calor y nadie prestaba atención, salvo uno o dos estudiantes que le hacían creer al profesor que su clase era buena. Yo, simplenmente me limitaba a quitarle y ponerle la tapa de la batería a mi viejo celular, haciendo ese ejercicio para no quedarme dormida sobre la mesa. A mi lado, mi compañera y amiga Valeria estaba en las mismas, tirando miradas cómplices conmigo y con otras chicas. De pronto, buscó en su mochila y sacó algo. Era un libro que hacía unos días le había visto y por el que rogué su préstamo. Ya lo había terminado de leer, lo había hecho en poco tiempo porque el libro la había absorbido de tal forma que no podía dejarlo. Según ella, era "flashero" y por eso le gustaba, porque ella era igual. Deduje que a mí me pasaría lo mismo, ya que no soy muy de andar con los pies sobre la tierra. El caso es que ese día me prestó ese dichoso libro. Era negro, estaba amarillento y olía a polvo y a viejo, ya que mi amiga lo había  encontrado entre las porquerías de su casa. El libro era éste:
y ya desde el título prometía mucho. Enseguida me puse  a leerlo, sin importarme que el profesor me viera totalmente fuera de sus explicaciones. Leí  sus primeras páginas, si entender muy bien de qué se trataba todo ese universo de colores y cosas voladoras de las que hablaba su autor. Miré de reojo a mi a amiga, "Te dije que era flashero", me dijo.  Paré la lectura cuando Valeria me palmeó el brazo y me señaló a una compañera que nunca me cayó muy bien: la chica me miraba casi con desprecio, no sé si por lo que leía o por dejar de lado la clase. La miré con cara de "lo que pienses me lo paso por donde ya sabés" y seguí leyendo. No entendía, pero eso duró poco, porque cuando subí al tren para volver a casa y continué con la lectura, Crónicas Marcianas me había atrapado. El viaje fue como los que se decribían allí, la gente, también.
Dos días después, llegaba al final del libro. Bradbury, su genial autor, me había enseñado de lo que era capaz el ser humano con sus semejantes y con su planeta, aunque hablara de Marte. Porque Crónicas Marcianas habla de Marte, pero en realidad habla de nosotros, de como el ansia de conquista y posesión destruye todo. Es, además, un durísima crítica al imperialismo norteamericano y al capitalismo, pero, repito, es una enseñanza sobre nosotros mismos, un perfecto reflejo.

"Nosotros, los habitantes de la Tierra, tenemos un talento espeecial para arruinar las cosas grandes y hermosas"


Desde este blog podrán descargarlo:
http://lahistoriadeldia.wordpress.com/2009/07/07/ray-bradburycronicas-marcianas-descargar-libro/

lunes, 21 de octubre de 2013

Blues de la calle Beale - James Baldwin

Paseando por el centro de mi ciudad, feliz por tener dinero fresco, me acerqué a la librería, una de las tres que hay. Cuando voy a la librería y  tengo dinero, me siento como si estuviera enamorada. Bueno, en realidad lo estoy, de los libros. Como últimamente los libros están cada vez más caros y las vidirieras pobladas de ejemplares que "escribieron" diversos "artistas" o "políticos" (perdón por el uso excesivo de comillas, pero es que son tan poco creíbles en sus funciones que bueno...) ni me molesto en entrar, me quedo afuera, hurgando las cajas de descarte, mendigando literatura. La mayoría de las veces, entre un montón de guías de viajes del año 1970 y recetas de cocina de Doña Petrona, he encontrado verdaderas joyitas, la mayoría desconocidas y amarillentas, con olor a polvo. Ésa vez no fue la excepcion y encontré esto:
Claro que esta vez no era desconocido para mí. Ya "le había echado el ojo" hacía como un mes atrás cuando, para agravar mi masoquismo, me había perdido buscando libros en el mismo lugar SIN UN CENTAVO ENCIMA. Lamenté no poder comprarlo y me fui. Pero había regresado y tenía dinero para comprarlo a él y a otras cosas. 
Pese a que tenía que estudiar no me resistí y en dos días lo leí. 
La historia es conmoverdora por su sencillez y la verdad que cuenta. Narra en priemra persona el amor de una chica por su novio. Simple. Pero no es cualquier noviazgo ni son persona scualquieras. Son negros. Negors en Estados Unidos, en plena época de aceptación por parte de los blancos. Han sufrido la discriminación por años, ellos y sus antepasados y no es que estén acostumbrados, sino resignados a vivir y protagonizar injusticias. Clementine es ella y Fonny es él. Se criaron juntos en un ambiente complicado, se enamoraron y cuando van forjándose su futuro juntos, él es apresado por un delito que no cometió. Y ahí comienza la aventura por superar obstáculos, ya no ellos dos juntos, sino con sus familias y...el bebé que se anuncia. 
Es una hermosa historia sobre la lucha de los negros, los pobres, los que no tuvieron suerte en un país de oportunidades. 
Vale destacar que el autor, James Baldwin, era negro y que vivió en carne propia las diferentes situaciones que describe en su novela.

Lamentablemente no pude encontrar el libro digitalizado, y por ser una edición super vieja, creo que tampoco se puede conseguir en librerías. Sí lo vi en sitios de venta en intrnet, tanto en castellano como en inglés. 



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