miércoles, 23 de abril de 2014
¡Feliz Día!
Medio tarde ¡pero seguro! Este blog no podía olvidar el día del objeto más hermoso, de esa máquina de tiempo, de esa herramienta para enamorarnos, llorar, reír, soñar...EL LIBRO. Sea nuevo, con ese olorcito rico, sea viejo, con ese polvo y esas hojas amarillentas, sea un ebook, tan recurrido en estos tiempos de crisis...El libro es el libro, nuestro compañero fiel, el que espera regalarnos otros mundos y otras vidas.
Feliz Día del Libro.
Grupos de lectura adaptada: cuando la solidaridad llega a través de un libro.
Anoche,
haciendo zapping en la tele, ya a
altas horas de la noche, me encontré con una grata noticia. Últimamente, en la
tele no se ven buenas noticias, por eso esta me llamó la atención. Me pareció un
hermoso gesto de solidaridad, de ayudar al otro y mejorar su calidad de vida, a
través de los libros.
La noticia
trataba sobre grupos de lectura adaptada. Al parecer, sólo existen en España,
pero estoy segura que pronto se extenderán a América latina. Estos grupos de
lectura son como los ya conocidos clubes de
jueves, 10 de abril de 2014
Los ojos del perro siberiano - Antonio Santa Ana
Colaboración de Ayelén Bortoli
-¿Por qué nunca hablamos de Ezequiel?
Apoyó las cosas en el piso con mucha calma. Estiró su mano como para acariciarme. Me miró. Bajó la mano, luego la vista y dijo en un susurro:
-Hay cosas de las que es mejor no hablar.
lunes, 7 de abril de 2014
Diario de un idiota - Entrada primera, segunda, y tercera.
20 de abril
de 2012.
¡Holi!
Bueno, nunca escribí porque eso no es lo mío, igual que los números, pero igual
trabajo en esta empresa cuyo nombre no revelaré para que nadie sepa de las
relaciones que se traban acá y nos echen a todos. Igual, esta computadora es la
de mi escritorio, así que el jefe puede verla y…si, creo que fue una mala idea,
pero ya está. Voy a empezar por mi nombre, soy Nicolás Enrique Gómez, pero no
me digan Enrique que es nombre de viejo, más concretamente, de MI viejo. Soy
Nico, nada más, el chico alto de ojitos claros.
El tema es
que yo, que ya dije que nunca escribo, voy a llevar un diario acá, en el Word
de esta computadora rasposa que tengo (si usted es el jefe y está leyendo esto,
cómpreme una nueva) porque quiero escribir, por primera vez, un informe detallado
de mis conquistas. Ya anduve con Mariel, las hermanas Silva (Silvia, Silvina, y
Silvana), Andrea, Josefina, Alejandra, Norma, Evangelina, y no me acuerdo más.
De todas ellas, no dejé pruebas escritas, pero ahora lo haré, porque acabo de enterarme
que mañana aparece una compañera nueva,
y que está que…bueno, parte el piso. Y claro, es obvio que me la voy a
levantar.
Mañana daré
mi veredicto de si está tan buena como dicen.
21 de abril
de 2012.
La nueva es
lo más hermoso que vi. Se llama Julia, y ya sé que las Julias son peligrosas.
Es castaña rojiza, si es que ese color existe, pálida, unos ojazos negros tremendos
y un par de piernas que para qué te voy a contar. Le dieron el escritorio que
está frente a mí, pero ya aparecieron los buitres, o sea, Daniel y Julián.
Pobres bichos gordos, mirá que Julia les va a dar bola, por más café que le
lleven.
22 de abril.
Hoy le llevé
café a Julia. Dos veces. Me dijo gracias y nada más. Bien chiquita, te hacés la
difícil, me gusta eso. Lo que me molesta un poco es que, siendo nueva, ya tenga
más jerarquía que yo. Me siento un poco como las chicas, que ya le clavaron las
garras, las muy envidiosas. Según el jefe es porque ella viene más capacitada,
hizo un máster no sé dónde, pero todos le sospechan que se acuesta con él.
Ojalá que no, aunque…estaría bueno robársela al jefe, ¿no?
"Diario de un idiota" será como una especie de novela en formato diario, que irá avanzando con la entrega de las diferentes entradas en el diario de Nicolás. Espero que les guste.
jueves, 20 de marzo de 2014
Así te quiero
Nocturna,
eres nocturna. Tu oscuridad bañada de estrellas, un revoloteo helado desordenando mis
pensamientos, un atardecer lento en tus ojos. Así te quiero.
Fría, eres
fría. Me calas la piel, me nievas el pelo, soplas hielo desde tus alturas,
entumeces con el agua de tus pies. Así te quiero.
Destemplada,
eres destemplada. Primero me congelas, me empapas, me haces tiritar y después
me regalas un arco iris. Me matas con tu calor abrasador, casi afiebrado, y cuando
creo que ya no puedo más, otra vez me helas. Así te quiero.
Diversa,
eres diversa. Tu boca árida de pronto se transforma en un vergel, tus ojos
azules, de cielo límpido y lagos, las llanuras de tu vientre, liso, se chocan
con los picos elevados de tus senos, enormes, que abarcan una inmensidad. Así
te quiero.
Bella, eres
bella. Lo tienes todo, locura y paz. Armonía y desencantos. Así te quiero.
Extraña,
eres extraña. Me enloqueces y me tranquilizas, me transportas, me elevas, me
traes aquí de vuelta. Así te quiero.
Misteriosa,
eres misteriosa. Esa es tu cualidad más sublime. Encierras leyendas, tesoros,
cosas que la naturaleza te dio y que no entiendo. Y te ríes, porque no las
entiendo. Sí, misteriosa es tu mejor definición, porque es lo que resalta todas
tus virtudes y tus defectos. Y así
nombro, así te recuerdo, así te extraño, así te siento.
Así te
quiero, Patagonia.
miércoles, 19 de marzo de 2014
Desde el jardín - Jerzy Kosinski
¿Cuántas veces nos engañamos con lo que vemos en la televisión? Muchas, porque como es sabido, el poder de los medios es impresionante, y su manipulación también. En esta novela, también hecha película, la televisión es la gran maestra de alguien que no tuvo ninguna, y que debe adaptarse a una vida de la que jamás había escuchado. Impresionante trama donde nos damos cuenta qué poder tiene la televisión sobre nosotros, qué aprendemos de ella, y también como podemos vivir engañados…por un simple aprendiz, que tampoco sabe que está engañando.
Link de descarga en epub: http://www.papyrefb2.net/frames/?362
Link de descarga en pdf: http://pedablogiaxxi.bligoo.cl/desde-el-jardin-de-jerzy-kosinsky
El Club de los Corazones Solitarios - Elizabeth Euberg
Yo, Penny Lane Bloom, juro solemnemente no volver a salir con ningún chico en lo que me queda de vida.
De acuerdo, quizá cambie de opinión dentro de unos diez años, cuando ya no viva en Parkview, Illinois (EE.UU), ni asista al instituto McKinley; pero, por el momento, he acabado con los chicos. Son unos mentirosos y unos estafadores. La escoria de la Tierra.
Sí, desde el primero hasta el último. La maldad personificada.
Algunos parecen agradables, claro; pero en cuanto consiguen lo que buscan, se deshacen de ti y pasan al objetivo siguiente.
Así que he terminado.
No más chicos.
Punto final.
Así comienza este libro, con esta contundente declaración. Y es que su protagonista, Penny Lane Bloom, acérrima fan de The Beatles, se ha cansado de los chicos que le han tocado a ella y a sus amigas. Por eso, inspirada en la banda de sus amores, funda El Club de los Corazones Solitarios, donde la consigna es divertirse y donde los únicos masculinos permitidos son John, Paul, George y Ringo.
Es una novela para adolescentes, sí, de trama simple y fácil de leer, pero versa sobre esa edad tan llena de contradicciones por la que todos pasamos o estamos pasando, donde comenzamos a visualizar qué queremos y sobre todo a quiénes queremos.
Para mí, la “enseñanza” si podríamos llamarla así, que deja esta novela, es el valor por la amistad, esa protección hacia ella, esa defensa contra todo. Porque ¿acaso no hay algo más lindo que la amistad?
viernes, 14 de febrero de 2014
Luciana
Tenía siete
años y la vida escolar me gustaba, pero no jugaba. Bueno, jugaba a veces, pero
no tenía amigas. A veces con una, otras con otra o algún chico, y nada más. Todas
tenían su grupito, menos yo. No es que me molestara demasiado, a esa edad creo
que ni me daba cuenta.
Segundo grado
era un poco complicado, no porque no entendiera o porque la maestra era mala,
sino porque estaba en una edad de portarme mal, charlar todo el tiempo, agarrar
cosas que no eran mías y no preguntar quién era el dueño…en fin, un pequeño desastre,
aún más pequeño si lo comparo con los otros chicos.
Un día,
alguien dijo que tendríamos compañera nueva. Fue una gran noticia pero lo fue
más cuando supimos que venía de Córdoba. En ese entonces, Córdoba era un lugar
súper lejano, era como si habláramos de Estados Unidos o Japón, por lo tanto,
la ansiedad por ver a la compañera nueva era mucha. Cuando lo supe, también
supe que esa chica nueva, de la que no conocía nada salvo su procedencia, sería
mi amiga. No fue un capricho, sino que lo supe casi como una premonición.
Pero la
compañera tardó bastante en entrar a la escuela, casi quince días, y eso, para
un chico de siete años, es muchísimo.
Al fin, un día
después del Día del Amigo, (o quizás dos días después) un lunes frío y lluvioso,
de esos donde casi toda la mañana era de noche, la maestra anunció, ante el
reducido número de alumnos a los que, a los empujones, sus madres habían
levantado y mandado a la escuela, que la compañerita nueva había llegado.
Inconscientemente
moví mi mochila del lugar de al lado, para dejar el asiento a la chica. Al fin
entró,con una camperita verde con flores y un miedo que traspasaba las paredes.
Si me parece verla…
La llamé con
la mano para que se sentara a mi lado. Y nunca más nos separamos.
Luciana se
convirtió, pocas horas después, en mi amiga
incondicional, en la hermana que nunca había tenido ni tuve. Ese día la paseé
por la escuela, le mostré mi “asombroso” vaso plegable, usé sus marcadores que
mi madre prohibía por se yo bastante desprolija para usarlos, y oí con atención
la única instrucción que me dio su madre, que afuera del aula la esperaba: “Cuidala
mucho”.
Y vaya si la
cuidé. Siempre fue mi protegida, la cosita pequeña a la que nadie debía tocar,
aunque a veces le hacía la vida imposible. Yo, con mi trauma de hija única, pretendía
que ella hiciera lo que yo quería, y ella, por suerte, a veces me paraba el
carro.
Pasaron los
años, y juntas vivimos muchas cosas: muy buenas y muy malas, digamos que de las
peores. Fue ella la que me sostuvo cuando una tarde de junio me derrumbé en
lágrimas al tener la certeza que mi padre moriría en pocas horas, la que aguantó
mi tristeza posterior, mis locuras y obsesiones que nadie podría haber aguantado.
Me acompañó en la difícil tarea de crecer, con todo lo que eso implica. Yo también
la acompañé, escuché una y otra vez las historias de sus amores frustrados,
aunque hacer eso, comparado con lo que ella hacía, es nada.
Hoy sé que
es feliz, aunque a veces me sienta celosa, y es lógico, porque siempre lo fui,
aunque nunca lo digo porque sé que uno no tiene derecho a molestar con celos a
la gente que quiere, y esto no lo digo para excusarme, no, no… Yo la escucho, y ella me escucha, comprende
hasta mis confesiones inconfesables sin salir huyendo, sino dando una palabra de
aliento, un abrazo, o un simple “Ay María” cargado de reprimendas y
comprensión.
Estamos grandes,
pero también estamos chicas.
Hoy me pegó
fuerte la melancolía, y no quería dejarla pasar sin regalarle estas palabras a ella,
Luciana, mi amiga. Mi hermana.
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